PUEDE QUE ME MUEVA

Por quique

«Puede que me mueva» es el nuevo single de Quique González, adelanto de su próximo disco de estudio que verá la luz en otoño de 2021. Se publica en edición limitada de vinilo 7″ el 11 de junio de 2021. Incluye cara B inédita y reservada expresamente para esta edición, por lo que no fomará parte del disco larga duración. «Puede que me mueva» estará disponible únicamente en tiendas de discos independientes, así como en la web de Quique González.

LAS PALABRAS VIVIDAS (Cultura Rock Records / Varsovia!!! Records, 2019)

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Cómplices de la poesía, la música y la vida El valle trae un aroma de flores frescas y eucalipto y el sonido de los cencerros de las vacas desayunando en los pastos. Deben de ser cerca de las diez de la mañana de un viernes soleado de julio en Cantabria y, mientras la bruma que dejó el amanecer termina de disiparse, sobre la mesa del jardín de la casa de Quique González cercana a Villacarriedo humean dos tazas de café, la suya y la de su colega César Pop. Ambos se despertaron hace un rato y ya se han colgado sus guitarras como el día anterior, cuando también las abrazaron hasta entrada la madrugada. La cosa es seria, hay canciones a medio nacer y, en tales circunstancias, ellas dictan los tiempos marginando a los relojes. Se trata de las canciones que Quique está musicando con ayuda de César sobre las letras que últimamente le envía su amigo Luis García Montero. No son poemas, sino canciones escritas expresamente por el poeta granadino para que el músico madrileño las haga suyas. Son una especie de regalo, al menos como tal las toma Quique González cuando habla de ellas antes de adentrarse junto a César Pop en un universo de acordes y palabras, buscando insistentemente entre las seis cuerdas las notas precisas, igual que exploradores embarcados en aquella nave de los locos que evoca uno de los textos de García Montero, ansiosos por llegar a puerto pero, al mismo tiempo, disfrutando con intensidad de la travesía. Esta escena sucedió hace varios veranos, lo que da idea del largo recorrido que ha trazado el proyecto de Quique González junto a Luis García Montero hasta materializarse en el disco ‘Las palabras vividas’, a la venta el 18 de octubre de 2019. Desde que el poeta comenzara a enviar letras al músico, éste ha publicado dos discos y realizado al menos tres giras con proyectos exclusivamente propios. Por su parte, el catedrático de Literatura Española en la Universidad de Granada y hoy director del Instituto Cervantes también ha seguido su prolija actividad publicando poemarios, novelas, artículos en prensa e incluso liderando proyectos políticos. Pero, mientras tanto, ninguno de los dos ha abandonado nunca esta idea de disco conjunto, que es fruto de su vieja amistad nacida a comienzos de siglo, a raíz de que Quique escribiera la canción ‘Aunque tú no lo sepas’ inspirándose en el poema homónimo de García Montero incluido en el libro ‘Habitaciones separadas’. ‘Las palabras vividas’ es una obra inusual. Hay abundantes antecedentes de artistas que han musicado a poetas, pero es menos habitual que uno de estos se ponga en la piel del escritor de canciones para crear textos líricos destinados a ser completados con música. Y ahí es donde Quique González se enfrenta quizás a uno de los mayores retos de su carrera, el de asumir como propia la voz de su amigo quien, a su vez, cede su corazón poético para que palpite en el pecho del músico. De todas las dificultades que entraña un proyecto artístico de este calibre, más incluso que la complicación extraordinaria de concebir melodías a la medida de versos ya creados e inamovibles, quizás la mayor sea conseguir que el resultado final, la canción que aúna la música y la palabra, conserve la credibilidad de lo que expresa. Y ese reto, tan arriesgado, está superado en ‘Las palabras vividas’. Estamos ante el primer disco de Quique González en el que el músico no es el autor de los textos y, sin embargo, podría serlo, de tan naturales que suenan en su interpretación de los mismos. Esto prueba una cosa: ambos autores, poeta y músico, se mueven en similares terrenos sentimentales y están influidos de forma mutua por la obra del otro. Los dos se duelen de las mismas heridas, celebran las mismas victorias, se rompen por las mismas costuras. Para uno la poesía es una necesidad de la misma manera que para el otro lo es la música. Y ninguno de los dos concibe la vida sin ambas cosas. La música y la palabra, habitaciones separadas pero comunicadas. A García Montero, estandarte de aquella ‘poesía de la experiencia’, se le considera el poeta de lo cotidiano. González admitiría idéntico calificativo como músico. Ambos son especialistas en crear imágenes y voces aparentemente ajenas para narrar historias propias. Historias que en realidad son universales porque la labor de los poetas, y también la de los músicos, no es contar a los demás lo que solo ellos sienten, sino lo que los demás sentimos y no acertamos a contar. En ‘Las palabras vividas’, Luis García Montero dota a cada una de las canciones de un alma propia y a la vez común al resto. Con predominio de la primera persona, en todas sobrevuelan un aire de melancolía y la emoción por lo vivido, que se expande sin limitaciones en la personal voz de Quique González y en la atmósfera musical con la que éste ha sabido envolverlas. Solo García Montero conoce el precio de escribir, por ejemplo, ‘Canción con orquesta’, en tiempo y en dolor; y únicamente González sabe la cantidad de horas de trabajo dedicadas a convertir ese texto magnífico en la gran pieza musical que finalmente es. Uno de los momentos cumbre de este disco, sin duda, como también lo es ‘Todo se acaba’, seis minutos de canción que, sin embargo, se hacen cortos. La riqueza de las imágenes y metáforas utilizadas por el poeta para desgranar lo inevitable de la derrota brilla aquí de una manera absoluta con la música. Es un monumento de canción. ‘La nave de los locos’, que abre el álbum, y, sobre todo, ‘El pasajero’ y su luminosidad del Sur, que nos remite a ‘Salitre’, son los dos medios tiempos más cercanos a los parámetros musicales que suele manejar el músico y en los que más reconocible se presenta. En ‘Mi todavía’, ‘Qué más puedo pedirte’ o ‘La canción del pistolero muerto’ lo hace prácticamente al desnudo. ‘Bienvenida’, con…

“Me mata si me necesitas” (Cultura Rock Records, 2016)

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Hay que buscar el punto de partida de la grabación de Me mata si me necesitas en «Clase media», canción que Quique González decide grabar en los estudios Blind Records de Barcelona en 2014 bajo la producción de Ricky Falkner. El madrileño queda tan contento del resultado que se emplaza a repetir equipo en su próximo trabajo. Prepara el álbum en unas sesiones en su casa de Villacarriedo (Cantabria) y con el grupo que le lleva acompañando desde la gira de Delantera Mítica, Quique se encierra en La Casamurada de Tarragona para grabar las diez canciones que forman su nuevo trabajo. Eduardo Ortega (guitarras, violín, mandolina, coros), Eduardo Olmedo (batería), José María “Pepo” López (guitarras) y Alejandro Climent “Boli” (piano, Hammond), a los que se unen las colaboraciones puntuales de Santos Berrocal (percusión), Joan López (Congas) César Pop (piano, acordeón), Caroline Morgan (voz) y el propio Falkner (piano, Hammond, bajo, coros) dan forma a algunos de los mejores temas que nunca ha escrito González, la mitad de ellos en colaboración con su habitual compañero de fatigas, el citado César Pop.  Canciones a flor de piel como la inicial «Los detectives» que además, en esta ocasión, da nombre a la banda. O como «Se estrechan en el corazón», primer single que cuenta con esa cadencia melódica tan adictiva de las tonadas de González. La enérgica «Sangre en el marcador» con la presencia de la guitarra eléctrica en primer plano, contrasta con «Charo», una canción tan sencilla como inmensa en la que destaca la inolvidable y sorprendente presencia de la voz de una desconocida Caroline Morgan. «Cerdeña» nos muestra al Quique más íntimo y acústico que es capaz de sentenciarnos con visiones tan poéticas como “hay música por encima de la música”, mientras «Ahora piensas rápido» nos devuelve la instrumentación para ya no abandonarnos. «Orquídeas» es uno de esos medios tiempos que tan bien domina González y «Relámpago» conserva toda la esencia de los grupos de rock norteamericano de los noventa que tanto han influido al músico. Se cierra el álbum con «No es lo que habíamos hablado», una muestra de cómo los detalles musicales pueden engrandecer una canción que reúne todas las marcas de fábrica de Quique, para acabar con la sobrecogedora «La casa de mis padres» con una letra de la que es difícil recuperarse.  Diez canciones con las que gozas, sufres, ríes, tiemblas, recapacitas, odias, disfrutas, lloras…Finiquitadas, de nuevo, en Blind Records y cuyo adelanto en forma de canción ve la luz el 5 de febrero con «Se estrechan en el corazón” para llegar a las tiendas el 4 de marzo de la mano de Cultura Rock Records. En formato CD y también en vinilo. Como esos discos de antes que tanto gustan y definen a Quique González. Carne de escenario. Dispuesto a pisarlos, de nuevo, el 1 de abril en una gira de presentación que tiene en Pamplona su punto de partida. Que siga la música. Eduardo Izquierdo Cabrera

CLASE MEDIA (LASTTOUR RECORDS, 2014)

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“Clase Media” es un single con dos temas inéditos compuestos durante la época de la gira de “Delantera Mítica”. Quique los quiere sacar a la luz sin tener que esperar al lanzamiento de un  nuevo álbum, por lo que decide lanzar un single. Se publica únicamente en edición limitada de formato de vinilo actualmente agotada. También está disponible en edición digital.